La Bundesliga y el síndrome de Europa (League)

Ezequiel Daray nos acerca un análisis sobre el presente de los equipos alemanes y la comparación con otras grandes ligas.

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Antes de terminar la quinta jornada de la fase de grupos, algunas cosas empiezan a quedar muy claras en el fútbol europeo. Como primera medida, los miles de millones que ha invertido la Premier League comienzan a dar frutos, dado que los cinco equipos que juegan Champions están clasificados o tienen serias chances de hacerlo, a los octavos de final.

Esta supremacía corrió un poco del centro de la escena a los equipos españoles, que salvo en el caso del Barcelona, luchan por pasar de ronda, con un Madrid apenas segundo (vapuleado por Tottenham), un Sevilla que respira gracias un gol en el minuto 93 y un Atlético con serias chances de quedarse afuera, luego de haber jugado 2 finales en los últimos 4 años.

¿Y la Bundesliga? Viene de tener su peor temporada europea en más de una década, dado que ninguno de los 7 equipos que compitieron en las competiciones continentales alcanzó la semifinal en la 2016/17. El poderío del Bayern tapaba muchas cosas, porque hace tiempo que los Dortmund, Schalke o Leverkusen, dejaron de ser reales protagonistas.

Un muy digno Leipzig, en su primera incursión continental, ya está casi condenado a jugar Europa League en 2018, aún ganándole 10 a 0 al Besiktas en el último partido, si es que Porto derrota de local al Monaco más débil de los últimos años. Los Toros pueden unirse al Dortmund, que con apenas 2 puntos se mide mano a mano con el modestísimo Apoel Nicosia. Hoffenheim, que jugó la fase de grupos de la Champions por primera vez, tiene alguna chance de meterse en octavos de la Europa League también.

Hertha BSC y Köln, que originalmente clasificaron a la segunda copa en importancia en Europa, dependen de milagros para pasar de fase. Y el modesto Freiburg, que jugó la etapa clasificatoria, no pudo pasarla.

Así, febrero de 2018 verá al Bayern München en octavos de la Champions, mientras que Dortmund, Leipzig y (tal vez) Hoffenheim, peleen en la Europa League. ¿Qué balance es este para los equipos alemanes? Uno muy pobre. ¿Las razones? Pueden citarse varias, pero busquemos las principales.

Practicamente todos los equipos alemanes tienen superávit financiero cada año, sin mayores intervenciones de inversores externos. Respetando la ley del “50 + 1” (el 51% del club es de los socios), mantienen a los jeques o a los chinos alejados de los negocios en la Bundesliga. La base de la estrategia se basa en finanzas ordenadas, estadios llenos (gracias a los tickets más baratos de Europa) y el desarrollo de jóvenes talentos.

La inversión de más de 1.000 millones de euros en 54 academias de juveniles, ha transformado a Alemania en un gran semillero, y es la base del éxito de la selección de Löw. Pero la aspiradora en que se ha transformado la Premier, con el dinero de la televisión, convirtió a Alemania en un  semillero inglés.

No sólo los Özil, los Sané o Gündogan se van a ganar mucho más dinero a la isla. Ahora también la Premier se compra a los “ojeadores” alemanes, como vimos esta semana con el Arsenal, quitándole una pieza clave al Dortmund. Alguien dijo por aquí: “si seguimos así, nos van a comprar hasta el chofer del bus”.

Pero más allá de las razones económicas, que explican la falta de grandes estrellas en los principales equipos, está el estilo y la mentalidad de los clubes. Un fútbol abierto, limpio y ofensivo, ha transformado a la Bundesliga en la de mayor promedio de gol en Europa, en los últimos 25 años. Ganar 1 a 0 al minuto 88, puede terminar en un 1-3, al 95. Es fascinante.

Sin embargo, jugando en Europa (así como ocurre en la Copa Libertadores), no gana el más lindo sino el más eficaz e inteligente. Ayer Tottenham, por ejemplo, corrió lo justo y necesario, dejó que el Dortmund se gastara, le pegó dos golpes al mentón y pasó los últimos 5 minutos “durmiendo” la pelota en el córner, lejos de Lloris. Un equipo alemán habría salido a buscar el tercero y el cuarto, y tal vez le terminarían empatando. Los hinchas alemanes no podían entender tanta “deslealtad” de los ingleses, que impedían el desarrollo normal del juego. Pero lo que para Alemania es desleal, para muchos equipos es una estrategia eficaz.

Los alemanes aprenden y tienen una autocrítica tan profunda y descarnada, que a muchos latinos nos asombra. El modelo de jóvenes, el fútbol lírico y “vivir con lo nuestro” es genial, puertas adentro. Pero estoy convencido de que, a partir de noches como la de anoche, muchos directivos comenzarán a abrirse a otras opciones. No se trata de endeudarse, pero creo que a cada equipo le vendría bien incorporar dos o tres jugadores de 27 años, con rodaje, y algún que otro entrenador extranjero, que traiga una visión distinta. Sería imitar parte del modelo de la Premier, pero sin encender habanos con billetes de 100 euros.

Algo cambiará pronto porque Alemania volver a competir en las grandes ligas, y apuntar más alto que Europa (League).

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