James: el dueño de la pelota

James tuvo su chance en Hamburgo y no la aprovechó. Claro, fue una chance, y no será la última, más allá de que una molestia en la espalda lo haya marginado.

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Es uno de los jugadores más dotados técnicamente del fútbol mundial. Es considerado uno de los mejores mediocampistas del mundo, habiendo sido el goleador del Mundial 2014. Nacido en Cútuta, jugó para Envigado FC y saltó futbolísticamente a la fama en Banfield, en el fútbol argentino. Desde allí, su carrera seguiría en ascenso, con escalas en Porto, Mónaco, hasta llegar a la Casa Blanca, en Madrid.

Después de una primera temporada brillante en el Real Madrid, bajo la tutela de Carlo Ancelotti, ganando la Champions, marcando goles y permitiéndole a Cristiano y compañía anotar muchos otros, comenzaron sus problemas. Ni Rafael Benítez ni Zinedine Zidane lo consideraron un jugador clave, y la esperanza para el relanzamiento de su carrera llegaría, otra vez, de la mano de Ancelotti, ahora en Múnich.

Su comienzo en el Bayern fue complicado, sufriendo una lesión muscular durante al pretemporada, que lo marginó de los primeros encuentros “por los puntos”. En un Bayern que no encontraba su rendimiento, tuvo su gran noche en Gelsenkirchen, cuando le anotó su primer gol al FC Schalke 04, y le dio una asistencia de antología a Arturo Vidal, para ser considerado el jugador del partido.

La dinámica del fútbol llevaría a Ancelotti a ser despedido prematuramente y pondría a Jupp Heynckes en el banco, con el presunto mandato de “alemanizar” al Bayern. Todo es muy relativo, porque el real objetivo del técnico multicampeón, es devolverle la mística que los llevó a ganar el “triplete” en 2013, independientemente del pasaporte de sus dirigidos.

Heynckes habla español y nos ha dicho, en reiteradas oportunidades, que “James tiene que saber que tiene en mi a alguien en quien apoyarse”. No es menor que un técnico de su estatura reconozca el valor del jugador colombiano, sabiendo lo difícil que es para un latino adaptarse a un país tan diferente.

James tuvo su chance en Hamburgo y no la aprovechó. Claro, fue una chance, y no será la última, más allá de que una molestia en la espalda lo haya marginado del primero de los choques frente al RB Leipzig. El Bayern tiene muchos partidos importantes por delante, incluyendo el clásico frente al Dortmund en 10 días, en el que se jugarán media liga. Y enfrentará esta recta crucial sin dos soldados clave, que juegan en el puesto de James: Franck Ribery y Thomas Müller.

Como desde que empezó a jugar al fútbol, hoy la pelota la tiene James Rodríguez. Llegó a un país diferente de lo que estaba acostumbrado, es cierto. Pero juega en una liga en la que la prensa no lo acosa y la que a él mismo le asombra de como Lewandowski camina por su barrio (son vecinos) paseando a Clara, su pequeña hija, sin que nadie lo moleste.

Uno de los medios más importantes de Alemania, a través de uno de sus columnistas más prestigiosos, le escribió una carta abierta diciéndole, básicamente “aprovecha esta oportunidad, el Bayern te necesita”. Y es cierto. No hay en todo el plantel un jugador de sus características, y Heynckes lo sabe.

Por experiencia propia, podría aconsejarle que intente pasar los primeros seis meses. El primer invierno será una prueba importante pero, una vez superado, le abrirá las puertas de un país que pares suyos, como Arturo Vidal o Marco Fabián, disfrutan cada día. Estos dos ejemplos no son antojadizos, ya que tanto el chileno como el mexicano tuvieron un primer semestre dificilísimo, y lo dieron vuelta.

El fútbol en Múnich no es distinto que el de Madrid. En este fútbol, los talentosos hacen la diferencia. Si James se sube a este barco puede ser el capitán en un viaje que le dará títulos, gloria y una calidad de vida que no encontrará casi en ningún otro lugar del mundo. Todo está en su cabeza y en sus ganas. El que elige el 11 es Heynckes, es cierto. Pero el futuro de James depende pura y exclusivamente de sí mismo. Es el dueño de la pelota, y resta ver qué hará con ella.

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